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Autismo y disforia sensible al rechazo

Cuando el dolor no es debilidad, sino una forma de sentir profundamente desde el neurodesarrollo

Leyendo hace unos días a @mujerenelespectro, me hizo reflexionar sobre este tema que tantas veces se vive en silencio: la angustia profunda al sentir que decepcionamos a alguien.
No es exageración. No es falta de carácter.
Es algo que muchas personas autistas o con TDAH vivimos con intensidad:
la Disforia Sensible al Rechazo.

Por eso hoy quiero compartir estas palabras, con la esperanza de que ayuden a ponerle nombre a lo que sentimos, y a tratarnos con más comprensión.


¿Qué es la Disforia Sensible al Rechazo (DSR)?

Es una respuesta emocional intensa —a veces devastadora— ante situaciones que se perciben como rechazo, desaprobación, corrección o decepción.
Aunque para otras personas pueda parecer “algo pequeño”, para quienes vivimos con DSR, el impacto puede sentirse como si se derrumbara el mundo.

No se trata de “falta de carácter” ni de ser demasiado susceptibles.
No es una cuestión de personalidad, sino de neurología.
Nuestro cerebro procesa esas señales sociales de forma diferente, y muchas veces, más intensamente.


¿Por qué ocurre?

Se cree que está relacionada con diferencias en la regulación emocional y en la percepción social.
El miedo a decepcionar, la tristeza ante una crítica, o el malestar por un malentendido pueden amplificarse enormemente.
El dolor emocional se vuelve físico, real, paralizante a veces.

Esto puede hacer que evitemos ciertas relaciones, nos aislemos, o incluso tengamos crisis internas después de un simple “no” o de un tono de voz que interpretamos como enfado.


¿Qué puedo hacer si me pasa?

  1. Ponerle nombre ayuda.
    Saber que no estás sola/o y que no es tu culpa es el primer paso. DSR no es debilidad, es una parte de cómo tu mente funciona.
  2. Cuidar tu entorno.
    Rodéate de personas que validen tus emociones y comuniquen con respeto.
  3. Trabajar la autorregulación emocional.
    Respiración consciente, escritura, espacios de calma y expresión artística pueden ayudarte a transitar esos momentos.
  4. Expresar tus necesidades.
    Puedes decir: “A veces me siento muy mal con ciertas críticas, ¿me ayudas diciéndolo de forma amable?”.
    No es debilidad pedir formas más seguras de comunicación.
  5. Buscar apoyo profesional.
    Una terapia respetuosa del neurodesarrollo puede ayudarte a comprenderte mejor y construir herramientas útiles.

Y si acompañas a alguien con DSR…

Escucha.
No minimices.
No digas “no es para tanto”.
Para esa persona, sí lo es.
Validar su emoción es ya un acto de cuidado inmenso.


Con cariño,
Anabel Cornago🌿
www.elsonidodelahierbaalcrecer.com

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