Emociones

Autismo: El problema de la doble empatía

EL PROBLEMA DE LA DOBLE EMPATÍA: UNA MIRADA QUE TRANSFORMA

Por Anabel Cornago – El sonido de la hierba al crecer 🌿

Durante años se ha dicho que las personas autistas tienen un “déficit de empatía” o “problemas para entender a los demás”. Esta mirada, profundamente equivocada y dañina, ha marcado la forma en que se ha intervenido en la vida de miles de personas autistas. Pero… ¿y si la dificultad no estuviera solo en la persona autista? ¿Y si el verdadero problema fuera de conexión mutua?

Eso es lo que plantea el Problema de la Doble Empatía, formulado por el sociólogo autista Damian Milton en 2012. Y su propuesta ha cambiado por completo la forma en que muchos autistas y profesionales entendemos las interacciones sociales.

¿Qué es el Problema de la Doble Empatía?

Milton observó que las dificultades de comunicación entre personas autistas y no autistas no son unilaterales, sino bidireccionales. Es decir:

“Cuando personas con formas muy diferentes de experimentar el mundo interactúan, tienen dificultad para empatizar entre sí.”
(Milton, 2012)

El problema no está en que la persona autista no entienda a la otra, sino en que ambas partes tienen estilos de comunicación y percepción diferentes, y por tanto les cuesta entenderse mutuamente. Esto rompe con la idea de que la persona autista es la única que “falla”.

¿Por qué es importante?

Porque este enfoque:

  • Cuestiona el modelo de “déficit social” que ha culpabilizado injustamente a las personas autistas.
  • Reconoce la validez y riqueza del estilo comunicativo autista.
  • Pide una responsabilidad compartida en la comprensión mutua.
  • Refuerza la necesidad de crear espacios de convivencia y no de adaptación forzada.

¿Qué dice la investigación?

Estudios recientes respaldan el Problema de la Doble Empatía. Uno de los más significativos es el de Foster et al. (2025), que analizó el rapport (conexión social) en grupos de personas autistas y no autistas. ¿Qué descubrieron?

  • Los grupos completamente autistas mostraron los niveles más altos de conexión y disfrute.
  • Los grupos mixtos (autistas y no autistas) mostraron el nivel más bajo de rapport.
  • Las personas autistas se sintieron más cómodas y comprendidas entre sí.

Esto no solo refuerza la teoría de Milton, sino que demuestra que las personas autistas sí tienen habilidades sociales, pero que estas se manifiestan de forma distinta, especialmente bien con otras personas autistas.

Más allá del diagnóstico

El Problema de la Doble Empatía nos obliga a dejar de ver el mundo desde un único punto de vista. Nos invita a entender que la empatía no es algo que unos tienen y otros no, sino que es una danza de mutua comprensión que solo puede florecer cuando hay respeto por las diferencias.

¿Qué implica esto en la práctica?

  • Que dejemos de “enseñar habilidades sociales” como si fueran un molde único.
  • Que dejemos de pedir a las personas autistas que se adapten continuamente a normas que les agotan.
  • Que fomentemos entornos accesibles, donde se valore la diversidad comunicativa.
  • Que formemos a profesionales, familias y educadores desde esta nueva mirada.

En resumen

No es que las personas autistas no sientan empatía. Es que muchas veces no se sienten comprendidas.

Y cuando nos atrevemos a cambiar la pregunta, dejamos de preguntar “¿qué le pasa al autista?” y comenzamos a preguntarnos:
¿Qué necesita esta relación para que ambas partes puedan comprenderse y sentirse a gusto?

Con cariño,
Anabel 🌿


Referencias:

  • Milton, D. (2012). On the ontological status of autism: the ‘double empathy problem’. Disability & Society, 27(6), 883–887. https://doi.org/10.1080/09687599.2012.710008
  • Foster, M., Pearson, A., Gillespie-Lynch, K., & Crompton, C. (2025). Investigating rapport in mixed and non-mixed neurotype groups: implications for the Double Empathy Problem. [Referencia completa cuando esté disponible].

1 comentario en «Autismo: El problema de la doble empatía»

  1. Hola, me encanta esta visión y la comparto totalmente. Soy maestra de PT desde hace 9 años y en este tiempo he tenido el lujo de trabajar con muchos alumnos y alumnas con TEA. Si algo he aprendido es que, al igual que todo el mundo, cada uno es único y las generalizaciones hacen mucho daño. Las dos personas más sensibles a mi estado anímico han sido autistas con una capacidad de observación que ya quisiéramos muchos. Por eso, no creo en absoluto que una persona con autismo no tenga empatía, al igual que no por no tener TEA se es empático. Es cuestión de ser observador y de ponerle ganas.

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